A veces fuí
un perdedor errante
o un ganador furtivo.
A veces fuí
ese del que alguna vez
te enamoraste,
otras tantas el motivo
de tu despida.
A veces fuí
una canción,
otras tantas
una consigna.
A veces fuí
tan perfecto
que me asustó
no ser real.
A veces fuí
tantas cosas
que no pude
hacer bien ninguna.
A veces fuí tu amor
otra veces tu dolor.
A veces fui yo
pero nunca te gusto...
miércoles, 21 de noviembre de 2007
martes, 20 de noviembre de 2007
Quién soy...
Quién soy
después de ti,
cuando respiro y mi pulso se agota.
Quién soy
detrás de los suspiros
que le robaste a mi destino.
Quién soy
cuando mi mirada
le pide explicación a mis latidos.
Quién soy
cuando miro el tiempo
y la soledad es mi mejor compañia.
Quién soy
después de ti,
la verdad es bien poco,
quizás un poco mejor
del que conociste algún día
pero naúfrafo de sentidos,
talvés un poco masoquista
o un iluso sin remedio,
sin embargo no me agoto
porque aún me quedan versos,
que aunque no rimen
siguen siendo sentimiento.
Quién soy
después de escribirte,
un corazón sano y libre,
que no busca revancha ni dolor,
sino esperanzas de sonrisas nuevas y puras,
de nuevos senderos donde anidar pensamientos
y demases que en tu tierra no fecundaban.
Quién eres
después de mi,
mucho menos
de lo que me queda a mi....
después de ti,
cuando respiro y mi pulso se agota.
Quién soy
detrás de los suspiros
que le robaste a mi destino.
Quién soy
cuando mi mirada
le pide explicación a mis latidos.
Quién soy
cuando miro el tiempo
y la soledad es mi mejor compañia.
Quién soy
después de ti,
la verdad es bien poco,
quizás un poco mejor
del que conociste algún día
pero naúfrafo de sentidos,
talvés un poco masoquista
o un iluso sin remedio,
sin embargo no me agoto
porque aún me quedan versos,
que aunque no rimen
siguen siendo sentimiento.
Quién soy
después de escribirte,
un corazón sano y libre,
que no busca revancha ni dolor,
sino esperanzas de sonrisas nuevas y puras,
de nuevos senderos donde anidar pensamientos
y demases que en tu tierra no fecundaban.
Quién eres
después de mi,
mucho menos
de lo que me queda a mi....
domingo, 18 de noviembre de 2007
El Último Adiós
El último adiós
siempre es el que más duele,
quizás porque nunca se cree
que con palabras
se rompa una eternidad
o la ilusión de tenerla.
El último adiós
no tiene tiempo ni lugar
tampoco destinos que entrecruzar,
quiebra los suspiros
y el dulzor de los besos
que no se darán más.
El último adiós
no se piensa, se llorá
como una tormenta
que seca tu alma
dejándola vacía y sin sentido.
El último adiós
no les compete a los amantes
sino a los corazones que anestesian el dolor,
a las lágrimas que sangran
la utopía del sin sentido
y al amor que quebranta los destinos
anunciando su dolor.
siempre es el que más duele,
quizás porque nunca se cree
que con palabras
se rompa una eternidad
o la ilusión de tenerla.
El último adiós
no tiene tiempo ni lugar
tampoco destinos que entrecruzar,
quiebra los suspiros
y el dulzor de los besos
que no se darán más.
El último adiós
no se piensa, se llorá
como una tormenta
que seca tu alma
dejándola vacía y sin sentido.
El último adiós
no les compete a los amantes
sino a los corazones que anestesian el dolor,
a las lágrimas que sangran
la utopía del sin sentido
y al amor que quebranta los destinos
anunciando su dolor.
Te Amaré en Silencio
Te amaré en silencio
porque callaste mi amor
dejando afónico mis sentidos
y enmudeciendo mi tacto.
Te amaré en silencio
porque mi voz ya no late
de tanto gritar tus lágrimas;
porque no entendiste mís gémidos
ni el lenguaje de mi sexo.
Te amaré en silencio
porque no entendiste mis palabras,
mis acordes ni colores;
ni siquiera mi alma
que cantaba tu nombre.
Y te amaré en silencio
pues no me dejaste solución aparte;
porque los por siempre y lo eterno,
se confundieron con basta y hasta siempre
ni hubo principio ni final
pues la despedida
nunca se escuchó aquí dentro;
por eso te amaré en silencio
donde tu recuerdo aún me escucha.
porque callaste mi amor
dejando afónico mis sentidos
y enmudeciendo mi tacto.
Te amaré en silencio
porque mi voz ya no late
de tanto gritar tus lágrimas;
porque no entendiste mís gémidos
ni el lenguaje de mi sexo.
Te amaré en silencio
porque no entendiste mis palabras,
mis acordes ni colores;
ni siquiera mi alma
que cantaba tu nombre.
Y te amaré en silencio
pues no me dejaste solución aparte;
porque los por siempre y lo eterno,
se confundieron con basta y hasta siempre
ni hubo principio ni final
pues la despedida
nunca se escuchó aquí dentro;
por eso te amaré en silencio
donde tu recuerdo aún me escucha.
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